Gobierno
Mensaje del Rvmo. P. Superior General Victor Cárabes Chávez.
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1, 14); Qué misterio tan profundo y real queridos hermanos, qué sería de nosotros sin este acontecimiento y qué desafortunados si no lo comprendemos, si no lo valoramos y muchos menos si no sabemos disfrutarlo.
La encarnación y el nacimiento del Verbo Divino cambian toda la historia, le dan un sentido divino, original y enaltece a los hombres y a la misma creación entera, por eso hay que conocerlo mejor, profundizar en todo su significado y en todo lo que produce en nosotros.
Dice el Derecho Canónico c. 631; "que el capítulo sea un verdadero signo de unidad en la caridad" y nuestro Directorio en el # 145 dice: "El capítulo es siempre un acontecimiento de gracia por parte de Dios y un grave compromiso por parte de los miembros.... Es un acontecimiento eclesial y es obra de todos los MNM para la renovación de la vida religiosa y apostólica".
En una de sus cartas (19 Enero de 1979), nuestro Padre decía: "Os recomiendo, mis hijos de mi alma, lo que tanto os he recomendado y el papa habló de eso: mucha vida de oración. La oración es el alma. Acabamos de tener el Capítulo y de él, os decía, tiene que salir una congregación renovada, nueva y santa. El alma de esta renovación es la oración. Sin oración, todo lo que hablamos y escribimos en el capitulo, será un cuerpo sin vida, un cadáver. Cuando hay oración se sabe estimar los bienes eternos, las riquezas del cielo. Sólo así sabremos despojamos del amor de las cosas de la tierra, sobre todo del dinero que mata el espíritu y cierra las puertas del cielo. Sin oración, aunque digamos cosas hermosas de la pobreza, de nada nos servirá. Serán cosas hermosas. Más no es lo mismo hablar de la pobreza, que vivir de la pobreza, que ser pobres por el reino de Cristo".
"Sigamos a Cristo pobre, a María y José pobres, un establo, un pesebre, una cruz. Con la oración que bien se entiende la castidad y obediencia, y la humildad fundamento de la obediencia: Se humilló haciéndose obediente y con su obediencia nos salvó. Sin humildad no hay obediencia y sin obediencia no hay redención. La carne todo lo corrompe. El egoísmo mata el amor y sin amor no hay servicio, no hay entrega. Sin servicio y sin entrega, no hay misionero. No valemos, ni somos nada".
¿Qué más queremos escuchar, queridos hermanos? ¿Qué nos hace falta? Vayamos hacia adelante, con decisión, seguros que triunfaremos si verdaderamente nos comprometemos. No queramos una Congregación a nuestra medida, a nuestra comodidad, a nuestros intereses, ¿a dónde nos llevaría una actitud así?, al fracaso.
Por eso gracias a Dios por este Capítulo, por esta llamada a la conversión, por este retomar fuerza y caminar hacia adelante siguiendo los pasos del Resucitado. Tengamos confianza, unámonos, pongamos todo lo mejor que tenemos y entonces, y sólo entonces, será realidad la perfecta imitación de María en nosotros.


