ENERO 2018

01 LUNES – SANTA MARÍA,

MADRE DE DIOS

(Blanco)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

concédenos sentir la intercesión de aquella por quien recibimos al autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro. El, que vive y reina contigo.

PRIMERA LECTURA

Del libro de los Números: 6, 22-27

En  aquel  tiempo,  el  Señor  habló  a

Moisés y le dijo: “Di a Aarón y a sus hi-

jos:  ‘De  esta  manera  bendecirán  a  los

israelitas: El Señor te bendiga y te proteja,

haga resplandecer su rostro sobre ti y te

conceda su favor. Que el Señor te mire con

benevolencia  y  te  conceda  la  paz’.  Así

invocarán mi nombre sobre los israelitas

y yo los bendeciré”. Palabra de Dios.

R./ Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL (SAL 66)

R./ Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.

L .  T e n  p i e d a d  d e  n o s o t r o s  y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros.  Que  conozca  la  tierra  tu b o n d a d  y  l o s  p u e b l o s  t u  o b r a salvadora.

R./ Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.

 

LA VIRGEN MARÍA NOS DA AL PRÍNCIPE DE LA PAZ

Hoy celebramos la fiesta de Santa María Madre de Dios y también celebramos el Día mundial de la Paz. Nuestro mundo y nuestro país están enfermos de violencia, de modo que la paz es más necesaria que nunca. En el evangelio de hoy, la Virgen María nos invita a ver la presencia de Dios en nuestra historia, nada menos que en la persona del Niño Jesús, Príncipe de la P a z .  L o s  á n g e l e s  a n u n c i a r o n  e n  s u nacimiento: “Paz en la tierra a los hom- bres que ama el Señor”. Esa paz fue comunicada, en primer lugar, a los pastores, que en ese tiempo eran personas mal  vistas y  de  mala fama,  porque  no respetaban las propiedades ajenas y las invadían con sus rebaños. Sin embargo, son ellos los primeros a quienes se anuncia el nacimiento del Salvador, y ellos responden con gusto, yendo a Belén a adorar al Niño, que había nacido en un establo, entre animales, como el hijo de cualquier pastor. Después de verlo, los pastores se convierten en anunciadores del mensaje divino: regresan a su trabajo “ a l a b a n d o  y  g l o r i fi c a n d o  a  D i o s ” . También  nosotros  en  este  año,  como d i s c í p u l o s  d e  J e s ú s ,  d e b e m o s  s e r constructores de paz y fraternidad, a fin de mejorar nuestra sociedad.

ANTÍFONA DE ENTRADA.

Te  aclamamos,  santa  Madre  de  Dios,

porque  has  dado  a  luz  al  Rey,  que

gobierna el cielo y la tierra por los siglos

de los siglos.

Se dice Gloria

ORACIÓN COLECTA.

Señor  Dios,  que  por  la  fecunda virginidad de María diste al género

humano el don de la salvación eterna,

-7-

 

 

L, Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.

R./ Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.

  1. Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero.

R./ Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.

 

SEGUNDA LECTURA

De la carta del apóstol san

H

Pablo a los gálatas: 4, 4-7

ermanos: Al llegar la plenitud de

los tiempos, envió Dios a su Hijo,

nacido de una mujer, nacido bajo la

E

n  aquel  tiempo,  los  pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo,  contaron  lo  que  se  les  había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las

meditaba en su corazón.

L o s  p a s t o r e s  s e  v o l v i e r o n  a  s u s

campos,  alabando  y  glorificando  a

Dios por todo cuanto habían visto y

o í d o ,  s e g ú n  l o  q u e  s e  l e s  h a b í a

anunciado.

Cumplidos  los  ocho  días,  circun-

cidaron  al  niño  y  le  pusieron  el

nombre de Jesús, aquel mismo que

había dicho el ángel, antes de que el

niño  fuera  concebido.

 

 

ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacemos hijos suyos.

Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo,  que  clama  “¡Abbá!”,  es  decir,

¡Padre! Así que ya no eres siervo, sino hijo;  y  siendo  hijo,  eres  también h e r e d e r o  p o r  v o l u n t a d  d e  D i o s .

Palabra de Dios. R./ Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN antes del

Evangelio (Heb 1, 1-2)

R./ Aleluya, aleluya.

En distintas ocasiones y de muchas

maneras habló Dios en el pasado a

S

nuestros  padres,  por  boca  de  los

profetas. Ahora, en estos tiempos, que

son los últimos, nos ha hablado por

medio de su Hijo.

R./ Aleluya, aleluya.

 

+ EVANGELIO según san Lucas:

2, 16-2

 

Palabra  del

Señor. R./ Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

S

eñor Dios, que das origen y plenitud a t o d o  b i e n ,  c o n c é d e n o s  q u e ,  a l celebrar, llenos de gozo, la solemnidad de la Santa Madre de Dios, así como nos gloriamos de las primicias de su gracia, podamos gozar también de su plenitud.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos (Heb 13, 8).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

eñor,  que  estos  sacramentos  celes- tiales que hemos recibido con alegría, sean fuente de vida eterna para nosotros, que  nos  gloriamos  de  proclamar  a  la siempre Virgen María como Madre de tu Hijo y Madre de la Iglesia. Por Jesucristo,

nuestro Señor.

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