Chiara Badano nace en Sassello (Diócesis de Acqui, provincia de Savona). El 29 de octubre de 1971, después de 11 años de espera por parte de sus padres Ruggero Badano y María Teresa Badano. 

INFANCIA

Chiara tiene un carácter generoso, extrovertido y exuberante: con solo 4 años elige con cuidado los juguetes que quiere donar a los niños pobres.

Nos narra su mamá: Chiara tenía muchos juguetes y como todos los niños le gustaba jugar. Un día mientras jugaba en la habitación y yo ordenaba la cocina, fui a su habitación y le dije a Chiara: “Cierto que tienes muchos juguetes, ¡tienes muchos!” Y ella me dice: “¿si porque?”. Y le dije: “¿No podrías regalarle algunos a los pobres?” Y ella me dice: ¡son míos!” guarda todos los juguetes por miedo, por temor. Después de un tiempo estoy en la cocina y escucho que ella dice “!Este sí, este no…!. Me dio curiosidad y volví a la puerta y vi que había dividido todos sus juguetes y me dijo: “tráeme una bolsa mamá” yo se la lleve y puso algunos juguetes en la bolsa. Y le pregunte: “Pero Chiara estos son los nuevos” y ella me responde “Mamá a los niños pobres no se les puede regalar los juguetes rotos o viejos. Escucha con atención las parábolas del evangelio y se prepara con particular empeño para recibir a Jesús en la Eucaristía. Sorprenderá, en consecuencia, por su comportamiento y atención en leer la palabra de Dios y seguir la misa. Visita a las abuelas de la casa de reposo, creciendo, se ofrecerá para quedarse durante las noches con los abuelos maternos, necesitados de asistencia. Su vida se ve iluminada por simples florecillas.

Una noche Escribe: “Una compañera tiene escarlatina y todos tienen miedo de visitarla. Después de hablar con mis padres he decidido llevarle las tareas para que no se sienta sola, creo que más allá del temor, es importante amar”. La mamá invita a almorzar a una anciana, su conciencia les dice: “¡pongamos el mantel más bonito, porque hoy estará con nosotros Jesús”! Sí tiene una predilección, es por otros jóvenes, por el que necesita ayuda, por el que está en la búsqueda, no hace a un lado al que es antipático. A la edad de 9 años Chiara Luce estando ya en la vida de la parroquia descubre el Movimiento de los Focolares fundado por Chiara Lubich, se adhiere como gen (Generación nueva) a la espiritualidad de la unidad e inmediatamente queda encantada. Sera un encuentro decisivo en su vida.

La Adolescencia

Ya a temprana edad, un poco más de 9 años, es atraída por la novedad de la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich. Todo inicio en un tren, al encontrase con una joven de la misma edad que después sería una íntima amiga. Escribiendo “he descubierto el evangelio. No era una cristiana autentica porque no vivía en profundidad, ahora quiero hacer de este magnífico libro el único motivo de mi vida”.

Es Chiara la que insiste a sus padres para ir a Roma para el familyfest del 1981, encuentro internacional del Movimiento Familias Nuevas. La mamá dice “nuestra vida cambio totalmente, si nos hubiesen preguntado cuando fue nuestro matrimonio mi repuesta hubiese sido: Cuando encontramos Dios Amor.

En 1983 Chiara es una Gen 3 (tercera generación del movimiento de los focolares) y participa en el primer congreso internacional en Roma. Chiara Lubich especialmente a ellos les había dejado el reto de ser una “generación de santos” para hacer ciudades nuevas y un mundo nuevo, además decía: “no bastan solo técnicos, científicos y políticos, se necesitan sabios, se necesitan santos”.

No temía en entregar su secreto: “Jesús que en la cruz llego a gritar el abandono del Padre”. “Sin él, -dice- no se puede estar en pie”. Nos enseña como reconocerlo y amarlo en los pequeños y grandes dolores de cada día, transformar así el dolor en amor”; después se ama de nuevo y no se encuentran más obstáculos. “¡No tengan miedo! ¡Dejen que él los recompense con su amor!”, Chiara Luce escucha estas palabras en el primer congreso internacional. Una respuesta inmediata: “el congreso fue una experiencia maravillosa”, escribe a Chiara Lubich: confía el propósito de reconocer la importancia de Jesús Abandonado en cada dolor y “acogerlo con alegría, sobre todo con todo el amor posible”. Las ocasiones no faltarán.

Su vida se compone de éxitos y fracasos: La falta de compresión y aprecio de algunos profesores (en el último año de colegio por una injusticia ella pierde el año), amigos y marginación (por su empeño cristiano viene tildada de “monja”). La primera decepción amorosa; el traslado de la familia de Sassello a Savona, la perseverancia en el estudio, en la enfermedad y en los últimos días antes de morir. Pequeñas y grandes dificultades que transforma en amor, siempre orientada hacia quien está más cerca. No siempre con existo pero “-dice la mamá- donaba a Jesús el deseo de hacerlo”. Entreteje con Chiara Lubich una correspondencia que se volverá más constante. Le confía a ella descubrimientos y pruebas hasta la muerte. Por sus cartas y testimonios transmite la alegría y el estupor al descubrir la vida: Una visión positiva y luminosa. Chiara era una joven como todas: alegre y vivaz, amaba la música, nadaba, jugaba tenis, le gustaban las caminatas por la montaña.

Tenía muchos amigos, especialmente cuando era verano se reunían en el bar de Sassello, único lugar de encuentro. Algunos se abrían y le confiaban las dudas y las dificultades, encontrando en ella una escucha absoluta. La mamá le preguntaba si a ellos les hablaba de Dios, ella respondía “yo no debo hablar de Jesús, debo darlo”. ¿Y cómo haces? “con mi escucha, con mi modo de vestir y sobre todo amándolos”

No es un camino solitario

Junto con otros jóvenes no perdía ocasión para “fortalecer la unidad”, en los encuentros se contaban recíprocamente las experiencias del evangelio vividas, pero también lo hacían por teléfono, visitas, cartas, fiestas, paseos, regalos etc. Entre ellas la comunión de bienes era una realidad: Chiara conserva hasta su muerte una lista de sus cosas que pone en disposición a las personas que lo necesitan.

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